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Reflexiones de Gastón Garatea | Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Desde hace algún tiempo los peruanos estamos viviendo situaciones muy estresantes que nos dejan casi sin decir palabra. Nos sentimos ajochados frente a una pared que no nos permite respirar con tranquilidad. Eso es malo porque a pesar de que son muchas las cosas que compartimos hay unas cuantas que se nos mantienen en el campo de lo misterioso y que sólo se puede compartir con determinadas personas, en determinados momentos.

Sin embargo, tenemos que decir que así es la vida y que a pesar de que en determinados momentos no veamos el camino cierto tenemos que decir como ese hombre maravilloso que fue Antonio Machado: “caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás sólo se ve la senda que no se ha de volver a pisar”.

Cuántas veces en nuestra vida nos ha pasado ya cosa parecida, y hemos resistido. Cuántas veces nos hemos sentido ahogados y hemos salido a flote. Son experiencias que guardamos dentro de nosotros como victoriosas pero sin perder el tono de angustia en el que vivimos.

Hoy se nos dice el Perú está podrido de corrupción y sin embargo salimos a flote. Es algo parecido a los que nos pasa con el fútbol. Sabemos que estamos mal, cada vez peor, pero por ahí hay un partido en el que no nos va tan mal y nos entusiasmamos pensando que ya hemos mejorado, Y NOS OLVIDAMOS DE TODO.  Entonces hacemos con un entusiasmo desproporcionado: la noche crema, la noche blanquiazul, la noche de la raza celeste, la noche Muni.

Los peruanos somos optimistas y es bueno que lo seamos. Lo importante es que no seamos temerarios, y el compartir es quien nos produce el equilibrio. La crítica es necesaria y no podemos vivir sin ella pues nos arriesgaríamos a ser personas aisladas dejadas a su suerte.

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