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Pensar nuestras vidas desde el género: espacios de reflexión en el Centro de Diagnóstico y Rehabilitación Santa Margarita





Un breve diagnóstico

Aunque no contamos con una línea de base, nuestra observación participante, los testimonios de las jóvenes, así como los diversos materiales que produjeron durante su participación en el taller fueron mecanismos útiles para aproximarnos de manera positiva a los siguientes resultados.

En primera instancia, durante el proceso de consulta y validación de las temáticas a tratar durante los talleres (las dos primeras sesiones), se indagó respecto a los conocimientos que las jóvenes poseían respecto al enfoque de género, tanto a nivel teórico como retórico. Ello quiere decir que fue posible identificar tanto los conceptos que manejaban (por ejemplo, diferencia sexo género, diversidad sexual, etc.), así como si existía algún tipo de expresión de las reivindicaciones del enfoque de género en sus discursos (igualdad de varones y mujeres, no discriminación, no violencia, no estereotipos, ejercicio de sexualidad sin coacción).

Las jóvenes tenían algunos conocimientos básicos sobre el enfoque de género. Principalmente manejaban algunas ideas relacionadas a la prevención de la violencia contra las mujeres. Ello puede ser efecto de otras intervenciones educativas en las que han participado dentro de Santa Margarita o de otras variables exógenas que no hemos podido evaluar.

La orientación sexual fue un tema que constantemente producía discriminación, la que se expresaba mediante comentarios y actitudes hostiles hacia las jóvenes con expresiones de género no cisgenéricas. Muchas de ellas incluso eran aisladas.

Sobre las relaciones intra e inter género, se mostró una tendencia a construir imágenes radicalmente negativas sobre los varones, en contraste a la imagen benévola de las mujeres.

El enfoque de género se asociaba principalmente con “los asuntos de las mujeres”; incluso algunas consideraban que aquel era la antítesis del machismo.

Al final de los talleres

Tal como se presentó en la sección anterior, la metodología de los talleres (introducción, precisión conceptual, actividad de aplicación) nos permitió acompañar a las participantes durante su proceso de aprendizaje, lo que implicaba, entre otras cosas, la posibilidad de reflexionar sobre su experiencia individual y colectiva después de haberse acercado al enfoque de género como una herramienta de análisis. Finalmente, las actividades realizadas durante los talleres 11 y 12 permitieron hacer un recuento de todo lo aprendido, mediante materiales elaborados por las mismas jóvenes así como la apertura de espacios para que conversen entre ellas y con las y los facilitadores. Finalmente, algunos de los conceptos que más les llamaron la atención (identidad de género, orientación sexual y maternidad) fueron considerados en la elaboración de las últimas pancartas, los que pudieron ser vistos en el taller de clausura.

Las jóvenes manifestaron un amplio interés en participar en las actividades y los diálogos, debatiendo entre ellas y con las y los talleristas. Después de las aproximaciones conceptuales, las participantes volvían a discutir. Las expresiones que usaban y la forma de articular su discurso evidenciaban un cambio de paradigma que se hizo más evidente en las últimas sesiones, cuando ya contaban con más recursos para analizar las diversas situaciones presentadas.

El enfoque participativo en el desarrollo de las sesiones fue sumamente útil para consolidar la percepción de que los talleres eran espacios para la libertad de expresión de opiniones y emociones. Las jóvenes sentían que podían compartir sus historias, a veces colectiva o a veces de forma más personalizada, y que no existía ningún tipo de juicio de por medio.

Este “círculo de confianza” les permitía reflexionar sobre sus historias personales de forma más autónoma. Gracias a las herramientas de análisis del enfoque de género, las jóvenes sentían que podían recuperar el control de sus vidas, de sus cuerpos y de sus decisiones. Ello también se expresaba en los materiales que producían y en las conversaciones que hubo colectiva o personalmente con algunx de lxs talleristas.

Las reflexiones surgidas desde el enfoque de género les permitió entender cómo las asimetrías de poder producían discriminación y desigualdad, lo que es positivo porque evidenciaron una comprensión más profunda de cómo las relaciones de género afectan sus vidas y entran en contacto con otras dimensiones de la identidad de las personas. Este análisis más exhaustivo también se expresó en las conversaciones